Lo primero que se experimenta cuando se crea es una contundente sensación de "estar", de "hacer" siendo. La mirada activa también es creativa; siente, proyecta, respira. Aquí nos encontramos unos con los otros. Los que bailan, los que miran con la "abertura" del viajero, los extremos de diferentes ramas que descubren al inclinarse hacia la tierra que las sostiene el tronco común y las infinitas raíces, que siguen creciendo y cambiando, que hacen que las ramas tengan que moverse pues aquellas segueno haciendo y las ramas no pueden quedar estáticas se quieren contener vida. Venimos a encontrarnos con la misma obra, aquella que nos llama, que nos hizo transitar por unos caminos y no por otros, la ciegas, como se la obra misma había querido su momento, su lugar. Y el artista se deja abierto, porque para él existen. Porque para él Son. (Marita Carmona)